Arte Palestino
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Farha Nasra
Licenciada en Artes.
Departamento de Cultura – Gassan Kanafani. Comité
Democrático Palestino - Chile
El arte palestino a partir de 1948, tuvo un cambio radical,
los hechos históricos que marcaron a su pueblo, fue reflejo
inmediato en las distintas formas de expresión artística. La
tradición cultural milenaria que existió en Palestina antes
de 1948, hablaba de un arte inspirado en temas religiosos y
cotidianos, con los distintos matices y tendencias que es
propia de cada época.
No es el objetivo de este texto, ahondar en reflexiones
sobre el arte, la historia palestina y menos, aspira a ser
un estudio sobre dichos temas. Solo nos detendremos en
analizar algunas ideas que ayuden a entender la esencia del
arte Palestino desde 1948 hasta nuestros tiempos.
Sí fragmentamos el título: Arte – Palestino – 1948,
apreciamos que cada termino en si conlleva una carga y un
significado que aumenta al fundirse con los otros conceptos.
ARTE
Se dice que: “El arte no es otra cosa que el acto mediante
el cual imita o expresa el hombre lo material o lo
invisible”. Si bien, es la definición encontrada en un
diccionario de la lengua Española y estudiada así en las
aulas. Es muy probable que la mayoría de los estudiosos del
tema estén en desacuerdo y ese no es el punto en discusión,
por el contrario, podemos unirnos en asegurar que es
insuficiente para explicar lo que el concepto en si engloba
y aún más, cuando se refiere al arte palestino.
En una obra en cualquiera de sus formas de expresión,
llámese pintura, literatura, música, etc. Siempre existirán
tres elementos entrelazados e inseparables, autor, receptor
y medio de expresión.
Al considerar, las partes del engranaje de la creación
artística, podemos vislumbrar que:
a) Para el autor de la obra de arte, esta definición poco
grafica el proceso tanto de reflexión –fondo-, como de
elaboración – forma-. El “fondo” esta ligado al mensaje que
el artista desea comunicar, porque, para que, el sentido de
la creación misma-. Y la “forma” -la parte externa de una
obra-, se refiere a todos los principios técnicos a
considerar para su elaboración, la definición de métodos,
técnicas y materiales a utilizar que conlleva a la
culminación de la obra.
Es importante recalcar, cuando el proceso de creación va
unido de la forma y el fondo, y además se produce un dialogo
intangible entre dos almas, la del artista a través de su
obra y el espectador o lector, estamos frente a una obra de
arte.
La forma requiere de un oficio y madurez creativa. El fondo
es un proceso doloroso que enfrenta al creador consigo mismo
y con el mundo que lo rodea, llevándolo al límite de sus
emociones y a un constante cuestionamiento.
En algunos creadores, prima la forma y encontramos obras
perfectas en su esqueleto y ellos se conforman con entregar
esto como resultado final. En cambio otros, priorizan el
fondo, en ellos, encontramos un constante agitar de ideas
entrelazadas de percepciones y sentimientos -muchas veces
estos sentimientos luchan entre si, es una pugna entre lo
que el autor puede y lo que debe trasmitir-. Esto tiene que
ver en algunos casos, a las circunstancias que lo rodean o
con la personalidad, o la sensibilidad al mundo que lo
envuelve y que postura tiene frente a la sociedad en que
vive, pasiva o activa. Al optar por una postura transgresora
– activa- a las normas que reprimen las voluntades humanas
se trasforma en”voz” -para los que no pueden o temen hablar-
y en conciencia colectiva -para los que son indiferentes a
su entorno-.Y es este último el capaz de retratar el alma
humana -individual o colectiva- y expresar lo que agita la
sensibilidad de las personas o pueblos.
b) Y tampoco, en el caso del receptor (el escucha en la
música, lector en la literatura, espectador en la plástica,
teatro, danza y cine), no describe el proceso de: reflexión,
retroalimentación, crecimiento que se engendra en la esencia
del ser, y nada menciona del dialogo que se produce entre
dos seres sin otro interlocutor que la misma creación. Dos
personas, que tal vez, viven igual experiencia -aunque estén
a kilómetros de distancia- o que son capaces de
sensibilizarse frente a los mismos hechos, y aún más, a
valores universales, como verdad, justicia, igualdad,
derechos humanos...
También cabe señalar, que la interpretación que se hace de
la misma obra, no siempre es canalizada de igual forma en
todas las personas, ya que estas dependen de sus propias
experiencias, sentimientos y posturas frente a algunos
acontecimientos sociales, políticos o situaciones vividas.
Haciendo de ello, a cada ser único y por lo tanto la lectura
entre líneas o la recepción interna de la obra es personal,
a pesar que, lo planteado en la creación sea una experiencia
colectiva.
c) Independiente del medio utilizado por el autor para
comunicarse con el receptor – libros, pinturas, canto, etc.-
Este no es otra cosa que un vehículo que anexa a dos seres
produciendo un dialogo interno entre dos existencias, a
pesar que cada forma de expresión - Ej.: escultura música,
teatro-, apela a distintos sentidos o combinados entre si -
visual, auditivo, táctil, etc - y busca desde allí su canal
de enlace sensibilizador con el receptor, no podemos
desconocer que a pesar que materialmente son distintos, cada
una de las manifestaciones artísticas tiene su particular
estética.
PALESTINO
Es imposible entender el arte Palestino de los últimos
cincuenta y cinco años sin incursionar en la historia de su
pueblo, si en el mundo existe una amalgama indisoluble entre
gente y tierra indiscutiblemente es el pueblo palestino.
Al ir tras la esencia de el “ser” Palestino, podremos
acercarnos a ello a través los estudios del catedrático de
Lengua y Literatura árabes de la Universidad Autónoma de
Madrid, decano de Filosofía y Letras y escritor Pedro
Montávez Martínez en “Escritos sobre la literatura Palestina”:
“Cualquier hombre vive con su drama. Pero el palestino más,
es lo único que tiene. Precisamente ese drama incomparable
que viven estos hombres, ese drama radical, es lo que
injustamente les conforma. Ningún palestino puede vivir sin
una entrañable carga que le hunde y le sostiene al mismo
tiempo, sin la bruñida espina que le raja y le cose el
tejido del alma y el tejido del cuerpo. Se encuentra donde
se encuentre: refugiado, huido, o morador en un sitio
cualquiera del planeta ningún palestino puede vivir en su “palestinidad”.
Y esa palestinidad supone, de una parte, miedo, dolor,
errabundez, vergüenza. Pero por otra parte es un clamor
lanzado a la cara del mundo, un “¿por qué?” desesperado y
angustioso. El grito palestino tiene que llegar a resonar
por todos los confines, ser como un gigantesco y elemental
amplificador ante la conciencia de la humanidad, que habrá
de reconocer a fin de cuentas en el injustificable hecho de
una tierra expoliada –sin eufemismo ni metafísicas
históricas, cómoda y tópicamente flaseados –el origen de
todas las tragedias posteriores. Sí, el palestino lleva
escondido, rumiando ese ¿por qué? desde que fue echado de su
tierra, aunque sólo desde hace pocos años se haya atrevido
abruptamente a plantearlo y a exigir respuesta. Pero hay
toda una “vía dolorosa” reconcentrada desde el principio.
Una vía dolorosa de hombres que no aciertan a comprender por
qué a ellos precisamente les ocurrió; por qué para expiar
culpas de otros; por qué para reparar los crímenes y las
afrentas perpetrados y perpetuados contra unos hombres a los
que ellos –precisamente- no habían dañado; por qué decidido
todo por extraños o por falsos familiares. Por qué el mundo,
en fin, demuestra diversas maneras de sensibilización ante
injusticias similares, atendiendo sólo a la diferente
naturaleza de las comunidades que las sufren. Y sobre esos
porqués, al palestino, nadie ha podido darle aún una
respuesta satisfactoria.
La obra del escritor Gassan Kanafani es una excelente
muestra del proceso de ese porqué, de ese pasmo en tensión
con el que el palestino vive, y nos mira, y nos denuncia,
desde su éxodo.
- He crecido, y la tienda de campaña me ha hecho más rudo.
Pero esto no me da certeza alguna. Mi única certeza es
sentir la vergüenza pegada hasta los huesos”.
1948
Es el periodo que marco el inicio del desastre y destierro
del pueblo palestino, llamado “Nakbe”. Fue el pasar a:”
llamarse refugiados”, ser ciudadanos de segunda en el mundo.
Comprobar que los intereses foráneos en la zona armaron a
uno de los ejércitos más poderosos del mundo -Israel-Hasta
el día de hoy el estado israelí intenta extirpar un pasado
histórico de los palestinos en sus tierras.
Consecuentes a una política de exterminio implantada por el
sionismo -para vaciar las tierras y traer colonos de
religión judía de todas las latitudes del mundo a ocupar su
lugar-, y no querer reconocer en el otro –palestinos- el
derecho inalienable de tener su estado independiente,
soberano, laico y democrático. Como resultado, de esta
política de exterminio se suceden una tras otra, masacres,
genocidios y además el desacato a todas y cada una de las
resoluciones de la ONU, organizaciones internacionales,
humanitarias y condenados a sufrir la violación sistemática
de sus más básicos derechos Humanos.
En 1948 los palestinos debieron huir de sus casas, dejando
la cafetera en el fuego, los cuadros colgados, la ropa
tendida, corrieron asustados de ver destripar embarazadas,
matar niños, viejos y a los habitantes del las ciudades,
pueblos y aldeas vejados y humillados –Deir Yasin, Kufor
Kassem, Quibya, Halhul, y esto persistió en el tiempo Sabra
y Shatila, Nahalin, Jenin...- Avanzaron en caravanas en una
mano afirmaban a los niños y con la otra se aferraban a la
llave de sus casas que colgaban de sus cuellos. Desde las
alambradas de los países vecinos vieron como personas de
religión judía e ideología sionista ocuparon sus cosas y se
quedaron con sus tierras y hogares. Hasta hoy los cinco
millones de refugiados aprietan entre sus dedos las llaves
de sus casas y los más viejos se la heredan a sus nietos con
una sola esperanza. Mientras, los palestinos que permanecen
dentro de los territorios ocupados por Israel, pavimentaran
con su sangre el retorno de los refugiados palestinos y sus
sueños libertarios.
¡Queridas gentes mías!...
Con las pestañas.
Alfombraré el camino de vuestra vuelta
con las pestañas.
Acunaré en mi seno vuestra herida.
Juntaré las espinas del camino
con los párpados.
Y con las palmas
trituraré el granito.
Con las palmas.
Y de mi carne,
levantaré el puente de vuestra vuelta.
En las dos orillas.
Tawiq Zayyad - Poeta Palestino
ARTE PALESTINO 1948 HASTA NUESTROS TIEMPOS
Si vamos en busca de la esencia del arte, lo probable es que
cualesquiera que sea esta definición necesite de un
esclarecimiento, y en particular cuando hablamos de arte
palestino. Estamos seguros que las ideas desarrolladas aquí,
sirvió para aclarar el proceso complejo de la creación y los
factores externos que influyen en el.
Desde el Nakbe en 1948 y el descubrimiento del largo camino
que les esperaba como pueblo palestino, en este “no
resignarse” a la injusticia y anidar en sus corazones los
sueños libertaros. Podemos ver que el pueblo paso claramente
por distintas etapas, en un comienzo la sensación de derrota
frente a un invasor poderoso – recordemos que los palestinos
en ese tiempo en su mayoría campesinos, no tenían
posibilidades de hacer una equitativa resistencia-, luego un
periodo de resignación mezclados con sentimientos de rabia,
injusticia e impotencia y la tercera germino la necesidad de
organizarse para volver a renacer de la tragedia.
En ese deambular colectivo del pueblo palestino y como parte
de ellos, los intelectuales en su calidad más evolutiva y de
compromiso con su tierra madre y su pueblo, mostraron estas
etapas. Ejemplo de ello emerge en el exilio el escritor
Gassan Kanafani y su obra que retrata estos periodos
“Hombres bajo el sol”, y de la misma forma en al interior de
los territorios palestinos el escritor Emil Habibe. Grandes
poetas como: Fadwa Tuqán, Mahmud Darwish, Samih Al-Qasim,
Tawfiq Zayyad, Abdel - Wahhab Al-Bayati, Abu Salma, Ahmad
Dahbur, Amal Dunqul, Amal Yarrah, Bland Al-Haydari, Fawzi
Karim, Fuad Sulayman, Harum Hashem Rashid, Ibrahim Tuqan,
Illyas Qonsul, Izrach Omar, Jaled Ash- Shawwaf, Jaled
Muhyid- Din Al Baradii, Muhammad Al- Faytori, Muhammad Al-
Habid Al Zannad, Muhammad Mahdi Al-Yawahiri, Sulayman
Al-Isa, Salem Yubran. Grupos de teatros entre otros Balalin,
al-Kaxkul y Al-Kasaba, cantantes y músicos uno de los más
destacados Marcel Jalife. Pintores: Basel, Husni, Bullata,
Hourani, Shawwa, Shammout, Tamam, Jawad, Mohammad Sel,
Anani, Hilmi, Soumi, Issa, Halabi, Salame, Badran, Khoury,
Mansour , Shoman, Bishara.
En el texto quedan claras las dificultades propias del
proceso creativo y las dificultades en llevar a término una
obra de arte. Al intelectual palestino, además de las
dificultades propias de la creación, las condiciones en que
debe ser producida y difundida su obra -el costo tanto
psicológico, físico y material-. Recordemos que muchos
palestinos y entre ellos los artistas, viven bajo la
represión física e intelectual por parte del Estado de
Israel o son parte de los millones refugiados o pertenecen a
la diáspora del pueblo palestino que esperan volver a su
tierras. Un claro ejemplo a lo que se exponen los
intelectuales palestinos es el escritor Gassan Kanafani, uno
de los destacados valores de la literatura árabe
contemporánea en el exilio. El 8 de julio de 1972, a los 36
años de edad, fue asesinado en Beirut por servicios secretos
israelíes, ya que, para el estado de Israel “su pluma era
más eficaz que las armas”.
Todos los intelectuales palestinos tienen un denominador
común, optaron por una postura trasgresora y crítica a las
voluntades que reprimían al pueblo palestino, fueron capaces
de retratar el sentimiento de su pueblo, transcribieron la
memoria colectiva de su gente, sensibilizaron a la humanidad
frente a los valores universales de: verdad, justicia,
igualdad y derechos humanos, mostrando claramente a través
de su obra el drama del pueblo palestino, quedando al
desnudo su esperanza y sueños que debe bañar día a día con
su sangre.
Ellos transformaron sus obras en la voz colectiva de este
“rumiar la palestinidad” y los ¿por qué? Sin explicación. El
grito del que habla Montavéz, al parecer aún rebota en oídos
sordos porque los intereses que manejan el mundo distan de
“humanidad”.
Sin lugar a dudas los intelectuales palestinos, son la
materialización y voz del sentir de su pueblo con un drama
compartido, sin importar en que latitud del planeta estén.
Buscaron lo sublime del hombre, la condición de ser humano,
ser unido de lo humano y lo expresaron en sus obras. Desde
hace 53 años, son la esencia y sensibilidad de la humanidad
al igual que muchos otros intelectuales en el mundo. Son la
voz de los sin voz y un llamado a la conciencia de la
humanidad.